Casa Blanca
Ubicada en Guillermo Hudson, la casa se presenta como un gesto claro y contenido, donde la arquitectura se reduce a lo esencial para poner en valor aquello que la rodea. La vida interior se organiza a partir de un patio que no solo ordena los sectores social y privado, sino que también construye la llegada: un espacio de transición que recibe, anticipa y acompaña todo el recorrido.
Hacia el sector donde se proyectan las vistas a la laguna, el estar, comedor y cocina se despliegan en continuidad con la galería, estableciendo una relación directa con ese paisaje. La casa no busca imponerse sobre esa condición, sino enmarcarla y hacerla parte de la experiencia cotidiana.
A partir de una arquitectura deliberadamente simple, la casa se deja atravesar por la naturaleza. Los patios y caladuras perforan el volumen, permitiendo que la luz, el aire y el verde se filtren hacia el interior, desdibujando los límites entre adentro y afuera. En ese equilibrio, el patio central cobra un rol protagónico: siempre presente, siempre cercano, articulando la casa y llevando el paisaje al corazón del proyecto.